Recuerdo de un día perfecto
Hiciste de aquel sábado un día perfecto. Desde que nos encontramos en la calle, sentí en tu beso algo especial. Pude adivinar en tus labios todo lo que me esperaba. La suavidad de un pequeño tigre de peluche, el intenso color de los retratos de Tamara de Lempicka (qué brillo inolvidable), tu perfil en el autobús, el rico sabor de la comida aderezada con sonrisas, el blanco y negro de los planos hitchcockianos, las locas carcajadas “tarantinostyle”, la inquietud de los sueños premonitorios, el sexo ahogado y el desenfrenado, la silla y los tacones, arte en viñetas, onzas de chocolate con almendras, una gaviota en la ventana, gritos en el ascensor, la brisa del mar… El día empezó con la promesa de tus besos, y acabó con una premonición: viviré contigo infinitos días como éste, porque te amaré siempre.
[Crees que algún día necesitaremos cambiar de ciudad para ser felices. No sé si nos iremos algún día, pero mírala bien, esta ciudad puede ser preciosa…
Ya te he dicho alguna vez… “Paseando de tu mano por las calles, Vigo me parece París”]

(Vigo de noche)


Hermosa foto.
Besos (Comment this)
Y con esa preciosa foto, ya me entran ganas de ir a París. Digooo, a Vigo.
Un beso desde un poco más al sur (Comment this)